9 de marzo de 2016

¿ERES INTELIGENTE? "Equilibrio entre la razón, el corazón y el espiritu"


¿Qué es la inteligencia?

El termino inteligencia proviene del latín “intelligentia” que a su vez deriva de inteligere. Esta es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). Por lo tanto, el origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe escoger: la inteligencia nos permite seleccionar las mejores opciones para solucionar un determinado problema. 

Desde hace tiempo se sabe que no existe un único tipo de inteligencia. Podemos encontrar personas con una gran habilidad lógico matemática y una reducida inteligencia emocional. Existe también la denominada “inteligencia espiritual” que nos permite dar una respuesta a la pregunta ¿Quien soy?;  También nos capacita para encontrar un sentido profundo a nuestra vida y, en última instancia, aprender a ser felices de una manera profunda y duradera.

La inteligencia racional u operativa
 
Es la que se nos enseña tradicionalmente en las escuelas. La habilidad de razonar paso a paso e ir tomando decisiones en base a la información que vamos recibiendo. Esta inteligencia nos permite retener datos, procesar la información, relacionarla, e ir resolviendo situaciones prácticas. Sin embargo aunque una persona tenga un alto cociente de esta inteligencia operativa eso no significa que vaya a ser capaz de crear unas buenas relaciones afectivas, encontrarle un sentido a la vida o ser más feliz.

La inteligencia emocional
 
Es la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Inteligencia emocional. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones. Con esta inteligencia desarrollamos ciertas capacidades personales para resolver problemas que afectan a nuestras relaciones o la buena convivencia social.

La inteligencia espiritual

Según explica el filósofo Francesc Torralba; Es una modalidad de inteligencia que también se denomina existencial o trascendente. Completa el mapa de las inteligencias múltiples que desarrolló, hace más de dos decenios, Howard Gardner. Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, el desarrollar la capacidad de ser un observador imparcial de la realidad,  para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, el saber interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividades que  no se explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es especialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los filósofos y artistas, también en los creadores.

¿Cómo cultivar la inteligencia espiritual?

La persona que ha desarrollado su inteligencia espiritual ha descubierto un nuevo lenguaje, el del silencio y la reflexión, y se da cuenta que la vida tiene un sentido más profundo y trascendente. 

La práctica de la soledad, el gusto por el silencio, la contemplación estética, la práctica de la meditación, el diálogo socrático e incluso el ejercicio físico son formas de desarrollar la espiritualidad y nos permite ser más auto-conscientes. Aprendemos a reconocer la importancia de nuestros pensamientos y emociones así como del impacto que crean en nuestro entorno. 

La inteligencia espiritual es aprender a mirar en nuestro interior y crear calma y silencio en la mente. Por medio de la meditación podemos conocernos en profundidad, y conocer mejor a los demás. También nos permite  clarificar nuestra identidad auténtica y el propósito de nuestra existencia.

7 de febrero de 2016

MEDITACIÓN: LA MEDICINA DEL ALMA


Nuestras vidas tienen una dimensión exterior, el mundo de nuestras relaciones, trabajo, responsabilidades, roles, etc.; y una dimensión interior, el mundo de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Estas dos dimensiones están interconectadas y se influyen mutuamente a cada momento. Lo que sucede en nuestro entorno cotidiano afecta nuestra forma de pensar, sentir y actuar. De la misma forma nuestros pensamientos, palabras y acciones tienen un impacto directo en las circunstancias de nuestra vida y  en la calidad de nuestras relaciones con los demás.

Muchas personas no son conscientes de cómo la calidad de sus pensamientos y emociones tienen un influencia directa en la respuestas que reciben de su entorno. Cuando vamos desarrollando más consciencia de nuestros propios pensamientos podemos anticipar las respuestas de los demás. Para tener claridad de nuestros pensamientos deberíamos observar con cierta perspectiva lo que está pasando, ver la totalidad de la situación en nuestra mente y comprender la manera en que nos afecta. Cuando somos más conscientes prestamos más atención a aquello que se nos pide, o al consejo o apoyo que se necesita de nosotros.

Meditar a diario nos ayuda a cultivar una vida interior más rica, plena y armoniosa. De esta forma podemos desarrollar un estado de mayor presencia que nos aporta claridad y fortaleza mental. Esto nos permite dar respuestas positivas a las situaciones y retos que se nos presentan a diario.

Podríamos distinguir siete etapas en el proceso de la meditación:

1)   Relajación: nos permite soltar las tensiones del cuerpo y nos prepara para entrar en un estado meditativo.
2)   Iniciación: Vamos tomando cierta distancia de la actividad mental, adoptando la actitud de un observador imparcial. Este posicionamiento nos ayuda a tomar conciencia de la dispersión de pensamientos que hay en nuestra mente y a ir efocándonos en un punto interior de conciencia.
3)   Calmar la mente: sembramos en nuestra mente nuevas semillas de pensamientos pacíficos y calmados. Vamos entrando en un estado de tranquilidad y quietud mental.
4)   Concentración: Nos podemos ayudar de algunas imágenes que nos evoquen vivencias de paz. Ello nos ayuda a mantener la concentración y la experiencia de calma y silencio interior se hace más real.
5)   Conexión con el ser: nos estabilizamos en nuestro centro, nuestra esencia divina y luminosa.
6)   Conexión trascendente: Vamos más allá del yo limitado o falso ego, sentimos la unión con una fuente suprema de energía espiritual. Entramos en un estado de yoga o comunión.
7)   Irradiamos esta energía de amor y poder espiritual que recibe nuestra alma y nos abrimos para compartirla con los demás. Poco a poco nos preparamos para entrar en la acción de una forma más altruista y compasiva.


La práctica de la meditación es una disciplina mental  sobre uno mismo para llevar a cabo un proceso de sanación del alma. Es una actividad  sutil y profunda que nos permite desarrollar nuestra inteligencia espiritual y que nos aportará importantes beneficios en nuestra capacidad de concentración, claridad mental, estabilidad emocional y  toma de decisiones correcta, etc.


18 de septiembre de 2014

¿ES LA FELICIDAD UN DESTINO A ALCANZAR O UN CAMINO A RECORRER?



Aristóteles afirmó que todo lo que hacemos los seres humanos en este mundo es para lograr la experiencia de la felicidad. Sin embargo, al ser tan importante puede que hagamos cosas erróneas para conseguirlo y como resultado experimentamos  a veces felicidad  y  otras sufrimiento.

¿Por qué sufrimos?

El origen del sufrimiento (estados de ansiedad, tristeza, angustia, negatividad, vacío interior, etc.), es decir, cualquier estado emocional que nos produce un malestar o insatisfacción no viene provocado tan solo por nuestras circunstancias exteriores o la situación de nuestro entorno,  sino en gran medida por  nuestros pensamientos, emociones y sistema de creencias.
Desde la perspectiva espiritual la felicidad es un estado de conciencia que creamos cada uno de nosotros en nuestras mentes. Es nuestra forma de pensar acerca de las cosas que suceden a nuestro alrededor  lo que nos hace felices o infelices, es decir, la forma en que percibimos la realidad exterior y como la interpretamos y procesamos  internamente. Por tanto, la forma en que vivimos el presente es lo que determina nuestro estado de felicidad. Como más sepamos vivir con plena conciencia del “Ser” y mantengamos un estado de atención plena en cada momento de nuestra vida, más  la felicidad será una experiencia que solo dependerá de nosotros.

23 de julio de 2014

EL ÉXITO EMPIEZA EN LA MENTE



¿Qué entendemos por éxito? 

Para algunas personas el éxito podría estar relacionado con el “Tener”, ya sea tener riqueza, una buena posición, relaciones de calidad, salud, etc. Para otras puede que esté más relacionado con el “Hacer”, hacer deporte, un viaje,  un proyecto profesional, una comida, etc..  Aspirar a conseguir estas y otras muchas cosas que la vida nos ofrece es normal. No hay nada erróneo en mirar de lograr estos objetivos, siempre y cuando   nuestra mente no se quede atrapada en una serie interminable de deseos y se convierta en esclava de esos logros externos ,temporales y limitados. Existe otra dimensión del éxito que se basaría en el “Ser”, y  que sería independiente del tener o el hacer.  Hacerme la pregunta de vez en cuando, ¿cómo puedo ser un mejor ser humano, mejor persona, más auténtico y genuino?.  Permanecer conectado con nuestro ser interior nos permitirá expresar aquellos atributos de nuestra personalidad   que elijamos a cada momento, independientemente de cuales sean las circunstancias externas.

Características de una mente exitosa

En primer lugar tiene que haber claridad y apertura. Para ello es importante que nos conozcamos bien, lo cual implica conocer tanto nuestras fortalezas como las debilidades, y a su vez  a confiar plenamente en nuestra capacidad  y  posibilidades de lograr el éxito. En segundo lugar tener claro el propósito que queremos conseguir. ¿Para qué hago lo que hago? ¿Qué quiero conseguir? Esto ayuda a concentrar la mente hacia unos objetivos.  Una vez me pongo en marcha y paso a la acción será necesario mantener determinación y convicción en alcanzar la meta final, y no desanimarse ante los posibles obstáculos, dificultades o fracasos que surjan en el camino. La calidad de mi intención también influirá en que las personas de mi entorno y “El Universo” cooperen conmigo en alcanzar la meta. Por último necesitaremos tener paciencia para ir sembrando día a día  los pensamientos y las acciones que nos llevarán a nuestro destino. 

Mantener una actitud positiva

Nuestra actitud tiene un gran impacto en nuestra vida.  No podemos cambiar nuestro pasado. No podemos cambiar a los demás. No podemos evitar que sucedan ciertas cosas. Lo único que podemos hacer es jugar con la única cuerda que tenemos y esa es nuestra actitud. Se dice que la vida es 10% lo que ocurre y un 90% como respondes a ello.

Las personas positivas comparten siete características comunes:
1.- Creen en sí mismos
2.- Están dispuestas a ver lo mejor en los demás
3.- Pueden ver oportunidades en todas las circunstancias
4.- Se enfocan en soluciones.
5.- Desean dar y compartir
6.- Son persistentes y constantes
7.- Toman la responsabilidad de sus vidas

24 de junio de 2014

ARMONIA EN LAS RELACIONES



Qué entendemos por una relación exitosa?

Por supuesto podría darse diferentes respuestas dependiendo del tipo de relación que hablemos, pero en términos generales, seria aquella en la cual hay unos claros sentimientos de amor y respeto entre las partes implicadas. En otras palabras, el éxito seria el resultado  de la interacción basada en unos valores intrínsecos de las personas, lo cual nos lleva a compartir unas cualidades positivas.
Por tanto, un aspecto básico para mantener unas relaciones satisfactorias es asegurarnos que estamos en contacto con nuestros valores espirituales en todas nuestras interacciones. La paz es la piedra angular de estos valores, ya que la paz interior nos permite tener una actitud de confianza, apertura y seguridad en nosotros mismos y para con los demás.
También es necesario para unas  relaciones de calidad tanto a nivel familiar como profesional u otros entornos sociales,  que permanezcamos en armonía y equilibrio, lo cual es una consecuencia natural  de tener sentimientos de auto-respeto. El respeto y amor hacia nosotros mismos es la base de nuestra positividad y estado de armonía interior.

  ¿Cuáles son mis intenciones en mis relaciones?

Es importante observar la motivación o intención que tengo en mis relaciones. Aunque sea a un nivel subconsciente, si lo que me mueve en la relación es crear o mantener una relación de dependencia, más tarde o temprano surgirán tensiones. Eso es debido a que por naturaleza, la dependencia es egoísta. Es una  condición psicológica que surge de la necesidad de ser amado. Sin embargo, el amor solo puede ser experimentado si tenemos la naturaleza de darlo. El amor verdadero no puede ser experimentado pidiéndolo o exigiéndolo. Por ello es esencial que, si queremos que una relación sea duradera, nuestro objetivo sea de dar y compartir y no el tomar o esperar.
Otro aspecto para mantener relaciones armoniosas es el aceptar la responsabilidad personal por la calidad de nuestras relaciones. Si solo nos quejamos acerca de cómo son los demás, de lo que hacen, lo deberían  hacer o deberían dejar de hacer, solo contribuimos a aumentar la negatividad, y finalmente la relación de deteriora y destruye.
Una relación solo puede mantenerse cuando cada persona acepta la responsabilidad de si mismo y de contribuir en la medida de sus posibilidades al éxito de la relación.


Las cuatro actitudes para crear armonía en las relaciones:

 1)     El poder de escuchar: oír es diferente de escuchar. Oír es fisiológico, escuchar es psicológico. Tenemos que aprender a escuchar con empatía, no tan solo oír.

2) Estar disponible. Si siempre nos mostramos como alguien muy ocupado las personas sentirán que no estoy disponible y recurrirán a un  tercero. Es importante dar prioridad a crear un tiempo de calidad para las personas con quien interactúo a diario.

3) Tolerar: Es una forma de fortaleza, de poder interno. Saber aceptar tanto lo positivo como lo negativo y responder siempre con madurez y ecuanimidad. No ser afectado ni por la alabanza ni por la difamación. Es ser positivo con aquellos que son negativos conmigo. Tolerancia no es aguantar y callar, tolerancia es aceptar y comprender.

4) Adaptación: Significa tener una naturaleza fácil y flexible. Tener capacidad de amoldarse. Es el poder de estar por encima de los roces con los demás y adaptarse a lo que la situación requiere. Saber fluir según la escena en la que te encuentres, no tener expectativas ni  ser rígido.