1 de abril de 2013

TRANSFORMAR LA IRA EN CALMA



La ira es una de las emociones más dañinas en nuestras vidas y es importante profundizar en los factores que la originan.Una vez hemos tomado conciencia de la presencia de esta emoción el siguiente paso es buscar algún antídoto que nos ayude a transformarla en una energía de calma y serenidad. La ira es una emoción que creamos en nuestra mente como respuesta a como percibimos e interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor. 

Es una emoción dolorosa que nos causa sufrimiento y malestar cuando la experimentamos. Sin embargo muchas personas creen que en ocasiones es bueno enfadarse, e incluso piensan que es sano liberar la ira cuando estamos nuy tensos e irritados. Se ha comprobado que a nivel psicosomático esta emoción está conectada diretamente con la aparición de algunas enfermedades del corazón, presión alta, cáncer, úlceras, etc.


Factores detonantes de la ira

a) Expectativas y deseos no satisfechos

la ira puede ser una respuesta hacia alguien que no hace lo que queremos que haga, o bien cuando alguien hace lo no queremos que haga. Se dan a menudo situaciones en nuestras vidas donde las cosas no han sucedido de la forma que queríamos, esperamos o necesitábamos y eso abre la puerta a la ira y otras emociones tóxicas.

b) Vidas aceleradas

En la sociedad actual nuestro ritmo de vida se ha acelerado en gran medida debido a los continuos avances de la ciencia y la tecnología. El éxito se define a menudo por lo rápido que conseguimos las cosas. Tenemos poca paciencia cuando los resultados no suceden lo deprisa que esperábamos. Esto provoca a menudo la aparición de la irritación ante las esperas, colas, atascos de tráfico, lentitud de las personas u ordenadores, etc. Si alimentamos la irritación puede que está se transforme más adelante en frustración (no voy a llegar a la hora prevista, o no conseguiré terminar el trabajo dentro del plazo). Si no adoptamos alguna acción interna positiva para transformar la frustración está se intensificará y  luego aparecerá la ira, e incluso quizás la rabia,  que finalmente se convierte en  una especie de “fuego emocional” que acaba destruyendo la armonía y la paz,  tanto en uno mismo como en los demás. Si no se pone atención, estos patrones de emociones y conductas se  convertirán en un hábito, arraigándose profundamente en la conciencia del individuo, que acabará creyendo que esa ira forma parte de su personalidad.

c) Sentimiento de injusticia

la ira puede aparecer fácilmente cuando crees que, de acuerdo a tus intereses, principios o moral algo no es correcto. Esto demuestra tres puntos débiles en tú forma de pensar y reaccionar:
a)      No te das cuenta que tu ira solo está incrementando la negatividad ya existente.
b)      Estás haciendo lo mismo que el agresor, atacando a alguien.
c)      Te has convertido en una víctima de la situación y ahora te estás vengando. 

Detrás de tu ira se esconde a menudo alguien que está diciendo: "esta persona me está impidiendo ser feliz y debo castigarla por ello". La ira que sale de tí es como un grito de alguien que está pidiendo paz, amor y comprensión.


Algunos antídotos para la ira

a) Desarrollar aceptación: no podemos cambiar el pasado ni a otras personas. No podemos controlar el mundo. La aceptación nos permite pensar con calma y serenidad, ver las cosas desde otra perspectiva, tener más claridad, darnos cuenta de diversas opciones y  pensar en posibles soluciones.

b) Respetar las opiniones y puntos de vista de los demás aunque no estemos de acuerdo con ellos.

c)  Disminuir las expectativas: Si te identificas con algo en tu mente y eso se daña o no sucede como querías te afecta y te trastorna. Por tanto procura no apegarte a nada ni a nadie. No tengas ninguna expectativa.

d) Ser proactivo en lugar de reactivo y contribuir con ideas constructivas y creativas en vez de culpar, castigar o recriminar. 

 e) Práctica a diario de la meditación: te ayudará a tomar distancia de esas emociones negativas y a no identificarte con ellas. Aprenderás a estabilizarte en tu centro, donde encontrarás un manantial de paz y serenidad.



15 de marzo de 2013

SER MÁS COMPASIVO Y TOLERANTE

Un Camino hacia la felicidad



Nuestra sociedad actual, materialista, exigente e individualista, nos lleva en muchas ocasiones a perder de vista lo que ocurre a nuestro alrededor y sobre todo lo que les ocurre a los demás. Nos hemos vuelto un tanto insensibles al dolor y sufrimiento ajeno,  y nuestra actitud cada vez más egocéntrica no deja lugar a la compasión.  La tendencia es que cada cual se preocupe de si mismo y cada barco aguante su propia vela.

La compasión sería el sentimiento que nos permite  ponernos en el lugar de los demás desde el afecto y la comprensión. Confucio la define como: la preocupación respecto a alguien sintiéndose solidario”. En este caso sentir compasión no requiere sentir pena o lástima por el que está sufriendo.  Hay un deseo auténtico  de conectar con los demás  con la mente y el corazón y responder a sus necesidades, expresando solo amor.  La compasión por tanto seria la empatía en la acción.  Arthur Schopenhauer afirmo que todo amor genuino es compasión y todo amor que no sea compasión es egoísmo”.  

Somos compasivos cuando además de conectar con los demás y mostrar empatía por ellos, hacemos algo que reduce o elimina su dolor o sufrimiento.

Prácticas para cultivar la compasión:

1) Comprensión: El primer paso de una relación compasiva es la actitud de escuchar e intentar comprender al otro. La escucha debe ser realizada de forma empática, con el deseo genuino de comprender algo que es importante para ti o para un ser querido. Esta actitud de escucha activa puede cambiar totalmente los sentimientos y actitudes en la relación. Comprender a los demás es cuestión de escucharles abiertamente y pacientemente, sin preconceptos ni prejuicios.

2)  Aceptación: Es el reconocimiento de los hechos sin realizar ningún juicio de valor. Ni apruebas ni desapruebas, tan solo aceptas. Aceptación por los demás supone reconocer los hechos acerca de ellos despojados de nuestros juicios habituales.

3) Tolerancia: La verdadera tolerancia consiste en aceptar y respetar las diferencias. Significa soltar cualquier expectativa de que las personas tienen que ser como quiero que sean. Para ello es necesario darse cuenta que no necesitamos controlar a los demás y las circunstancias para arreglar las cosas y encontrar soluciones. Comprender que el tiempo,  la intención y otros factores juegan su parte en la vida. Cuando entendemos esto podemos ser verdaderamente tolerantes.

4) Perdón: surge cuando ha habido comprensión y aceptación. No significa aprobación, sino aceptar el pasado como pasado, reafirmar el respeto hacia si mismo en el presente y anticipar y preparar un futuro mejor.

5) Visión espiritual:  Es necesario comprender que todos los seres humanos tienen unas cualidades innatas positivas y que cada uno de nosotros tiene un papel eterno en su interior que debe ser expresado a su manera individual y única. Cuando desarrollamos esta visión de igualdad hacia todos, respetaremos, aceptaremos y apreciaremos la existencia de los demás. Cuando miramos al otro con compasión vemos que tiene una inteligencia innata para terminar con el sufrimiento, despertamos la parte luminosa que hay en el otro,  más allá del sufrimiento.

6)Auto-respeto: La compasión comienza por uno mismo. Uno tiene que darse cuenta de las razones del propio sufrimiento, conocerse y ser mas auto-consciente de los deseos y creencias limitantes que nos condicionan. Si nos estamos criticando, culpando o engañando a nosotros mismo será difícil desarrollar la compasión por los demás. Cuando sentimos respeto  y compasión por nosotros mismos es fácil sentirla hacia los demás, comprender su dolor y ofrecerles ayuda. La compasión tiene un importante componente de autoestima, auto-aceptación y amor por la vida.

“Si quieres que los demás sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión”-.   Dalai Lama

11 de febrero de 2013

Seis métodos para liberarse del dolor emocional y sufrimiento del pasado


Casi todos nosotros llevamos una carga pesada o sutil de los acontecimientos negativos  que han acontecido  en algún momento de nuestras vidas. Puede que sea un pasado reciente o más lejano, pero estas vivencias nos han dejado una huellas en nuestro ser que  provocan una disminución en nuestro estado de bienestar y felicidad. El pasado negativo podría ser de diversas formas: ¿Has experimentado la pérdida de un ser querido cercano debido a la muerte o una ruptura repentina? ¿Pasaste por  una grave enfermedad física o una fase de serias dificultades financieras?, ¿sufriste de abusos o acoso a nivel mental o físico?, ¿fuiste tratado de forma agresiva o irrespetuosa por un colega en la oficina?¿te engañaron o traicionaron y se aprovecharon de ti?, ¿realizaste alguna acción errónea de la cual te arrepientes hasta el día de hoy y no has podido olvidar aunque han pasado muchos años?;…. y muchos otros incidentes similares que hayan sucedido a lo largo de tú vida y han dejado un trauma o una marca a nivel emocional en tu conciencia.

Existen tres diferentes tipos de procesos para eliminar de nuestra conciencia  los recuerdos negativos del pasado:


*Modificar: Un evento pasado negativo se modifica por otro forma positiva y beneficiosa y después se registra en la conciencia.
* Olvidar: Los recuerdos de un suceso negativo del pasado  se olvidan, y es como si no existieran  en nuestras conversaciones o en nuestra mente consciente o pensamientos. Sin embargo pueden quedar ciertos rastros en forma de recuerdos en la mente subconsciente.
* Eliminar: No quedan huellas del pasado negativo en la conciencia y los recuerdos también han sido eliminados completamente del subconsciente.

Necesitamos la ayuda de los diferentes enfoques o técnicas que nos aportan la espiritualidad, la meditación o la psicología, sin depender  sólo uno o dos de estos procesos para conseguir la transformación interior. A continuación vamos a explicar  diferentes métodos que nos aporta la espiritualidad. Si los vamos incorporando en nuestras vidas, nos ayudarán a experimentar una liberación  emocional del pasado.
  

1. Conocimiento espiritual  

Cuanto más escuchemos, leamos y absorbamos un conocimiento espiritual que esté impregnado de sabiduría positiva y constructiva,  más los recuerdos negativos se irán desvaneciendo de nuestra mente. Asimismo, la entrada regular de conocimiento espiritual va elevando nuestra conciencia a un nivel superior y nos da una experiencia de felicidad y plenitud espiritual. En esta experiencia se van disolviendo los recuerdos del sufrimiento del pasado ​​así como las experiencias negativas.
El conocimiento espiritual nos aporta claridad y comprensión. Es como una nueva luz que nos permite “darnos cuenta” y ver nuevas perspectivas de beneficio y aprendizaje de aquellos sucesos o vivencias dolorosas del pasado, con lo cual podemos elaborar una  lectura positiva de esos acontecimientos.

2.Conciencia plena del Ser y la Fuente Suprema Espiritual  

Un aspecto importante de la espiritualidad es comprender y experimentar uno de los beneficios más importantes de la meditación;  la conciencia plena del  “ser” espiritual  y su relación eterna con la Fuente Suprema espiritual, el Alma Suprema. Esta experiencia poderosa y a la vez sutil va liberando al alma de sus cargas pasadas, sin necesidad de tener que pasar por una experiencia de arrepentimiento de ese pasado.
El sentimiento de culpabilidad o arrepentimiento ​​son un reflejo de apego excesivo a la unión física, material o  las emociones tóxicas relacionadas con una conciencia muy materialista. Bajo esa influencia se recuerda y recrea en exceso el daño que se ha causado a  uno mismo o a los demás, lo cual trae como consecuencia una experiencia de sufrimiento innecesario.

3. Atención a nuestras acciones en el momento presente  

Otro de los beneficios del conocimiento espiritual es darse cuenta de los diferentes matices e implicaciones de la Ley del Karma, (la ley de causa y efecto) y  como aplicar este principio de forma positiva en nuestra vida cotidiana. Esta comprensión nos ayuda a soltar el pasado y concentrarnos en realizar acciones elevadas y positivas en el presente. Así podremos crear un futuro brillante, con independencia de lo sucedido en el pasado. 
Las impresiones negativas registradas en el subconsciente debido a experiencias pasadas y las emociones negativas que pueden manifestarse en nuestra conciencia, como la ira, el odio, el apego, etc., tienen una estrecha conexión. Por lo tanto, la transformación interior va tomando lugar en la medida que vamos incorporando nuevos registros positivos en el ser espiritual a través de nuestras acciones. Con el tiempo se va anulando el efecto de estas impresiones negativas y en consecuencia, los recuerdos negativos relacionados con ellas.


4. Donar, compartir  

La donación espiritual puede ser definida simplemente como la distribución a los demás de los logros invisibles que uno ha experimentado a través de la auto-transformación espiritual. A través de esta donación recibimos las bendiciones o la energía positiva de aquellos a quien servimos. El servicio espiritual también le da a nuestra vida un nuevo propósito y enfoque positivo, lo cual nos ayuda enormemente a olvidar nuestro pasado. Las personas que viven sólo muy centradas en sí mismos, con una actitud muy egocéntrica, les resultará más difícil de olvidar su pasado, en comparación con los que dedican más de su tiempo para traer un beneficio a los demás. Dar felicidad a nuestros semejantes nos ayuda a olvidar nuestras penas.

5. Interacción positiva  

Cuanto más nos relacionamos e interactuamos con personas de mente positiva y tenemos conversaciones inspiradoras con ellas, vamos intercambiando una energía positiva y de esta forma nuestro pasado se va borrando de nuestra conciencia. La espiritualidad nos enseña a mirar hacia adentro y experimentar una introversión que no hemos tenido durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, la espiritualidad también nos enseña a mantener un equilibrio entre el interior y  el exterior. Una extroversión equilibrada y relaciones sanas y felices con personas virtuosas nos ayuda a permanecer  en una conciencia del momento presente, no dando margen a que la mente se vea atraída hacia el pasado.

6. EL poder de la introversión 

La práctica regular de la meditación nos permite llevar a cabo este proceso de toma de conciencia y transformación interior del cual hemos hablado en los seis pasos anteriores. Necesitamos acallar el ruido incesante que a veces hay en nuestras mentes y que no nos permite darnos cuenta del origen del sufrimiento y la negatividad que hay en nuestro interior. El poder de introspección es la habilidad para separar la mente del momento o situación presente manteniendo a la vez plena conciencia. Permaneciendo introvertidos, podemos observar las situaciones con una perspectiva objetiva, tener mayor control de nuestros pensamientos, y comportamiento, y ser más hábiles en comprender nuestras emociones, ya que vemos estas situaciones o escenas como un observador imparcial.  
                                             
Desconectar de la actividad de vez en cuando durante el día, nos permite conectar con nuestra esencia positiva de paz y acumular fortaleza interior para cuando lo necesitemos.

21 de enero de 2013

INCREMENTAR NUESTRA ENERGÍA


¿Qué es la energía?


El término energía (del griego energeia, actividad, operación y energos = fuerza de acción o fuerza trabajando) tiene diversas acepciones y definiciones, relacionadas con la idea de una capacidad para obrar, transformar o poner en movimiento. A nivel del ser humano, la energía sería la fortaleza física, mental y espiritual que necesitan las personas para mantener una actividad o conseguir que las cosas sucedan.
Por tanto, las personas necesitamos disponer a diario de un buen nivel de energía para realizar todas nuestras actividades y alcanzar los objetivos que nos hayamos propuesto Es de vital importancia conocer en profundidad los distintos niveles de energía  que operan en nuestras vidas, así como los métodos que nos permitirán recargar nuestro ser y  aumentar nuestra fortaleza interna y recursos personales.
La teoría especial de la relatividad formulada por Einstein en 1905 demostró científicamente que todo es energía. Vivimos en un océano de energía, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Los seres humanos somos el resultado de la combinación de estas energías. La energía básica fundamental, el ser, es sutil y espiritual. La consciencia espiritual de cada ser humano está integrada en la energía de los cinco elementos de la materia, manifestada en la forma del cuerpo humano. A través de estas formas físicas, cada ser humano está relacionado con todas las demás expresiones de la vida.
Por tanto, podemos afirmar que las personas disponemos de 4 tipos de energía  que están interrelacionadas:

- Energía física:  expresa nuestra capacidad de movimiento y realización de acciones en el plano físico. El cuerpo humano tiene su propia energía, pero diariamente necesita fuentes externas de energía, comida, aire, luz del sol, agua. Sin estas fuentes externas, el cuerpo humano no podría existir.

- Energía emocional: relacionada con el tipo de emociones y sentimientos que tenemos a cada momento. Hay un tipo de emociones negativas como el miedo, la preocupación, la ira, la angustia, etc. que reducen nuestro nivel de energía, y otras emociones que llamaríamos positivas, como la empatía, la comprensión, la alegría, la serenidad, etc. que nos hacen sentir más equilibrado y estables.

- Energía mental:. Los pensamientos positivos son fuente de bienestar y crecimiento personal y nos proporcionan  una energía elevada, con una vibración de alta frecuencia que nos recarga y energetiza. La paz, la sabiduría, el amor, la felicidad, son energías espirituales que nos dan fuerza, entusiasmo y vitalidad. En sentido contrario los pensamientos inútiles y negativos generan una  energía de baja calidad e  improductiva que nos cansa y debilita, además de nublar nuestra capacidad de discernir y decidir.

- Energía espiritual: Es el ultimo nivel de energía y el más importante. Está conectado con nuestro sentido de identidad, que a su vez se va creando por las creencias y hábitos que vamos adquiriendo en nuestra vida. También está influida por  la conciencia que mantenemos a cada momento de nuestras cualidades  y valores intrínsecos. Está energía está influyendo directamente sobre las otras tres y  determinan la calidad de pensamientos que surgen en nuestra mente. Según los pensamientos que tenemos así es nuestra calidad de la vida.
La conciencia de muchas personas está conectada la mayor parte del tiempo con los dos primeros niveles de energía, es decir la física y la emocional. Suelen estar  más enfocadas hacia el mundo exterior, es decir, hacia las relaciones, rutinas, actividad, trabajo, responsabilidades, entretenimiento, etc. Esto provoca un gran desgaste de energías, ya que en esa interacción constante con el mundo exterior nos vemos influidos y absorbemos las energías de los demás y de nuestro entorno, produciéndose lo que denominamos “contagio y contaminación emocional”.
Hemos de ser conscientes de la importancia del pensamiento y  la conciencia espiritual que lo alimenta. Aprender a movernos desde nuestro interior hacia el exterior, en lugar de hacerlo desde afuera hacia dentro.

Incrementar la energía espiritual

Es necesario desarrollar la conciencia que somos algo más que lo físico. Es fundamental crear un tiempo, espacio y atención diaria a conectar con el ser. La meditación, la contemplación, la visualización creativa, paseos en el campo o en las orillas del mar, las lecturas espirituales inspiradoras, escuchar música, practicar yoga, tener conversaciones profundas, etc., nos ayudarán a incrementar este nivel de energía.
 La meditación es uno de los métodos más eficaces para la recarga diaria de la energía espiritual, ya que tiene su base en la concentración en el ser interior y el acceso a las cualidades innatas de paz, amor y fortaleza espiritual.

13 de diciembre de 2012

DIRIGIR NUESTRA VIDA CON EFICACIA. TENER UN PLAN DE ACCIÓN



  El arte de la gestión eficaz del tiempo. Pensar antes de actuar

La planificación nos ayuda a crear un marco de referencia de las actividades que tenemos que llevar a cabo para el cumplimiento de nuestros objetivos. También nos ayuda a establecer unos plazos de ejecución a nuestras tareas, y a trabajar con previsión, evitando el limitarse a reaccionar a las circunstancias que se vayan presentando.

Algunas personas dejan de lado la planificación porque están demasiado enfocadas solo en la acción.  Prefieren estar en actividad, siempre haciendo cosas, en lugar de pararse a pensar en lo más adecuado y necesario a cada momento. El resultado de esta falta de planificación es que las personas reaccionan a las cosas que suceden en sus vidas de manera impulsiva en lugar de dar respuestas pensadas y estudiadas.
Planificar es una forma de anticipar y prever acontecimientos y generar posibles actuaciones.

 Las preguntas iniciales de la planificación:

n  Resultados: ¿Cuales son mis objetivos?¿Qué espero conseguir?
n  Actividades:¿Qué tengo que hacer para conseguir estos resultados?
n  Prioridades: ¿Cuales son las prioridades principales?
n  Plazos: ¿Para cuando tiene que estar?
n  Estimación de los tiempos: ¿Qué tiempo necesitaré para realizar cada tarea?
n  Horario: ¿Cuando realizaré cada actividad?
n  Flexibilidad: Cuanta flexibilidad tengo que tener ante las situaciones inesperadas que no puedo controlar
n  Motivación: ¿Por qué quiero hacerlo?
n  Delegación: ¿Quien más puede participar?


La planificación debe ser ágil y flexible. Es decir, decidir en ella lo que se quiere alcanzar, que actividades se considera que son necesarias para lograrlo, cuales son los recursos que se necesitan, y en que momento se tienen que iniciar y terminar las actividades para  de nuevo planificar las siguientes.

A la hora de planificar tu tiempo, siempre piensa en resultados, no solo en tareas. Cuando tengas claro el resultado que quieras conseguir, traza un plan de acción, asignando las tareas que sean necesarias para lograr el objetivo. Cuando se tiene una meta clara, y se trata de un objetivo verdaderamente deseado, es muy fácil poner en marcha el mecanismo de entusiasmo y pasión.

“No olvides, primero resultados, luego tareas”.


¿Qué ventajas nos reporta la planificación de nuestro tiempo?

- Ahorrar y ganar tiempo para las tareas y objetivos realmente importantes.
-  Tener una visión panorámica sobre todos los proyectos, tareas y actividades.
-  Menos tensión y estrés, y más previsión del curso del día.
-  Los planes de trabajo escritos suponen una descarga de trabajo para nuestra mente.
-  Se permanece más concentrado y se pueden controlar mejor las distracciones.

 Consejos para organizarse mejor y gestionar el tiempo con efectividad

l.-Una encuesta hablaba de 17. 5 días perdidos cada año buscando papeles. Organízate.

2.- Simplifica tu vida, tu comida, tu  ropero

3.- Delega - temprano.

4.-Basura. Deshazte de todo lo que no quieras.

5.-Escucha verdaderamente lo que la gente quiere en vez de hacerlo superficialmente.

6.-Habla menos.

7.-Permítete tiempo para pasear, viajar.

8.- Ten a mano la información que necesites.

9.-Disciplina.

10.-Buen descanso.

11.-Si te sobra tiempo mira tu agenda y comienza algo nuevo, ó bien relájate adecuadamente, no pases el tiempo holgazaneando y cotilleando.

12.-Compra en grandes cantidades con una sola lista.

13.-Revisa cómo vas a todos los niveles.

14.- Ten ordenada la casa y la mesa de trabajo.

15. -Disfruta el ahora, aprovecha cada momento, no te quedes atrapado en tu rutina de forma que te desequlibres con las situaciones de la vida cotidiana.

16.-Fija plazos para todas las tareas y procura cumplirlos.

17.-Haz las cosas que requieran máxima capacidad mental cuando estás en tu mejor momento.

18.-Pospón todo lo que no es importante.

19.-Analiza tus interrupciones, torna medidas para evitarlas o disminuirlas.

20.-Haz sólo una cosa a la vez.

21.-Planifica tus llamadas telefónicas. Prepara una nota breve de lo que deseas decir o averiguar.

22.-Sé selectivo. Aprende a decir que no. Acostúmbrate a preguntar: ¿Soy la persona correcta para esta tarea?

23.-Evita el llevarte trabajo a casa.

24.-Haz las cosas lo suficientemente bien. Evita el perfeccionismo exagerado, esto te dejará más tiempo para las cosas importantes.

25.-Ten expectativas realistas de lo que puedes hacer en un día.

26.-Piensa primera, después actúa. Nada es tan urgente como para no poder pararte a tomar una decisión.

11 de noviembre de 2012

VIVIR CON UN PROPÓSITO EN LA VIDA


Es interesante observar como en la naturaleza todo sirve a un propósito, y como los elementos cooperan entre si constantemente para servirnos, creando armonía y belleza en la danza de la vida. El sol da energía, luz y calor, la tierra alimenta, nutre y protege, el aire refresca, el agua limpia y purifica, el árbol da sombra y frutos, etc. Como parte integrante que somos de la naturaleza, nos podríamos hacer la pregunta; ¿Cuál es la contribución que hacemos a la vida para crear prosperidad, bienestar y equilibrio?

La realidad sin embargo, es que los seres humanos  nos hemos desconectado de los ritmos de la naturaleza, y vivimos un poco desorientados, pasando la mayor parte del tiempo tomando y consumiendo, rompiendo el equilibrio del medio ambiente, y provocando la extinción de los recursos naturales de nuestro hermoso planeta.

Cambio de paradigma: de la conciencia material a la espiritual

El paradigma materialista en el que viven la mayoría de seres humanos en nuestra civilización, está centrado en seguir tomando y consumiendo de la  naturaleza y la sociedad, sin pensar que  nuestra relación con el entorno debería estar basada, como en toda relación de carácter positivo, en un dar y recibir equilibrado. Se cae con demasiada facilidad en el “yo necesito”, “yo quiero” y por tanto solo se piensa en tomar y poseer más y más. Este paradigma materialista  en el cual vivimos es un modelo no sostenible, y tal como afirmó Mahatma Gandhi: "En el mundo hay suficiente para cubrir las necesidades de todos los hombres y mujeres, pero no para satisfacer su codicia"

Otro paradigma es posible, el llamado espiritual, que nos dice que en nuestro interior hay una gran fuente de recursos. Si aprendemos a ser más conscientes de ellos, nuestros deseos y necesidades de tomar del mundo material se reducirán notablemente. El paradigma espiritual nos dice: “empieza a mirar en tu interior”. En la medida que vamos conociendo en profundidad nuestra identidad espiritual, podemos conectar de nuevo con la verdad y los valores que hay en nuestro ser. Como consecuencia directa de este proceso de introspección y auto-conocimiento, desarrollaremos más confianza en nosotros mismos, mejorará nuestra autoestima y seremos más estables en los momentos de crisis y adversidades. Permaneciendo conscientes de nuestro ser espiritual también nos sentiremos más conectados a la naturaleza, y por tanto habrá más respeto y cuidado en nuestras relaciones, tanto con las personas como el medio ambiente.


Vivir con sentido y propósito

Es necesario que nos hagamos preguntas profundas y significativas si queremos darle un nuevo enfoque a nuestra existencia;  ¿Cómo quiero vivir mi vida?  ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Cuáles son las cosas más importantes?  ¿Qué da sentido a mi vida? ¿Cuál es el propósito de mi existencia, más allá de mis propias necesidades o las de mi familia?¿En que puedo contribuir para mejorar este mundo?.

Nuestro propósito debería ser una combinación de hacer aquello que nos  apasiona, lo que realmente amamos, y donde también podamos utilizar nuestros talentos, habilidades y fortalezas.  El propósito de nuestra vida debería estar alineado  con un sentido de misión, que seria nuestra contribución al mundo, aquello que podemos hacer y ofrecer para mejorar nuestro entorno o la calidad de vida de nuestros semejantes, ya sea en el presente o el futuro. También debería estar integrada en el propósito nuestra profesión, que será lo que nos permitirá obtener los recursos materiales para nuestra subsistencia. A su vez, aquello que hagamos a diario  debería permitirnos expresar todo nuestro  potencial.

Sin un propósito que de sentido a nuestra existencia, nuestra actitud  será de tomar y esperar, ya sea de la naturaleza o de los demás. Si aún no tienes claro este propósito de tu vida, hazte preguntas profundas y dedica unos minutos a diario a la introspección y reflexión silenciosa. Conéctate con tu ser interior, y toma conciencia sobre lo que en verdad resulta trascendente o primordial para ti. Aprende a conocer tus fortalezas,  los talentos y “dones” que has recibido, y ofrécelo a la vida con generosidad y altruismo.

31 de octubre de 2012

EL ARTE DE ENFOCAR LA MENTE


El pensamiento es una de las energías más poderosas del Universo, y a menudo una de las menos comprendidas.  Los pensamientos son como semillas que constantemente estamos plantando en nuestras mentes, y de las cuales luego irán surgiendo nuestras emociones, sentimientos, palabras y acciones, lo cual a su vez irá creando nuestros hábitos y creencias, y finalmente irá modelando nuestra personalidad. Se dice: “Así como piensas, así es tu vida”. Por tanto es importante dedicar un  tiempo a conocer mejor el funcionamiento de nuestra mente y aprender utilizar lo mejor posible esta herramienta tan valiosa que tenemos todos los seres humanos. Como sucede con muchas cosas en nuestra vida, al nacer a este mundo no nos dan un manual de instrucciones de como usar las facultades internas y sutiles de nuestra conciencia.

Un estudio realizado en Norteamérica afirma que la mente humana llega a generar entre 50.000 y 60.000 pensamientos diarios; sin embargo, ¿de cuantos de ellos somos conscientes? ¿Cuántos son creados por hábitos rutinas y automatismos y cuando son elegidos conscientemente? Si tomáramos  más conciencia de nuestros pensamientos nos daríamos cuenta que gran parte de los mismos vienen creados por hábitos que hemos ido creando a lo largo de nuestra vida. Muy pocas veces el ser humano se para unos momentos para reflexionar y observar lo que está pensando y sintiendo, que es la clave para darse cuenta de las consecuencias que eso tiene en nuestra calidad de vida y bienestar interior.

La creación de los pensamientos

¿Cómo se originan los pensamientos en nuestra mente?  Podríamos decir que hay dos fuentes de creación, por un lado los sentidos físicos son las puertas a través de las cuales percibimos la realidad del mundo exterior y que da origen a muchos de los pensamientos y deseos que surgen en la mente. Podríamos comparar la mente a una pantalla, donde se proyectan ideas, imágenes, pensamientos, etc. Lo que sucede a menudo hoy en día es que, a través de los sentidos físicos,  hay un bombardeo constante y excesivo de información y estímulos sobre esta pantalla, lo cual provoca que se acabe sobrecargando y saturando. Ello provoca que la mente  de la persona se vaya debilitando. El signo de la debilidad es la falta de control sobre los pensamientos.  La mente siempre esta en algún otro lugar, pensando en cosas, situaciones o personas del mundo exterior, atrapada en recuerdos del pasado o preocupada por lo que sucederá en el futuro.

¿Qué provoca el debilitamiento de la mente?

Podríamos mencionar dos causas fundamentales del divagar y el descontrol de la mente: una son los deseos constantes e interminables y la otra el apego. El lenguaje de los deseos es quiero esto, quiero aquello o lo otro. Necesito más, y más y más. Por otro lado, el apego da origen a muchos miedos e inseguridades en la persona, ¿qué me sucederá si pierdo mi trabajo? ¿Y si mi compañero me abandona?, etc. Estas cosas influyen a la mente y la hacen muy vulnerable e inestable. Nos volvemos muy dependientes de factores externos a nosotros y los sentidos físicos nos esclavizan.

. En ocasiones las mentes de las personas son como un coche que va con el acelerador al máximo y sin frenos ni volante, lo cual garantiza con seguridad que habrá accidentes con otras personas, en la forma de conflictos, mala comunicación, enfado, etc. Debemos aprender a mirar en nuestro interior y preguntarnos ¿hacia donde divaga mi mente? ¿Dónde se queda estancada o apegada? ¿Cuál es la calidad de mis pensamientos? La meditación nos ayuda a poner orden en los armarios de nuestra mente y a tener más control sobre los sentidos físicos.

Recuperar la soberanía interior

Existe otra facultad en nuestra conciencia que esta separada de nuestra mente, le llamaremos el ojo interior, o el intelecto. Con está facultad podemos observar lo que sucede en la pantalla de la mente, y sino nos gusta lo que vemos, cambiar el programa. Sin embargo este ojo interior tiene que está entrenado y en buena forma para recuperar el control de los pensamientos.  La clave está en aprender a observar conscientemente nuestra mente y no identificarnos ni apegarnos a lo que estamos viendo. Generar la actitud de ser un observador imparcial es una de las claves para recuperar la maestría y la soberanía interior. Una práctica muy útil es hacer breves pausas durante el día, aprender a interiorizarse y volver a un punto interior de calma y tranquilidad. Preguntarme de vez en cuando; ¿Qué hay en mi mente a lo largo del día? ¿Por qué estoy pensando en esto? ¿Me trae algún beneficio estos pensamientos? Con esta práctica es como si pusiéramos a funcionar nuestro ojo interior de la conciencia y la sabiduría, y así el acelerador de la mente está más controlado, y los frenos vuelven a funcionar correctamente.  

Para fortalecer nuestro intelecto necesitamos conocimiento espiritual de calidad que nos aporte claridad y un mejor entendimiento de nosotros mismos y de como funciona nuestro mundo interior, la mente, los pensamientos y las emociones. Este poder interior que vamos recuperando con la práctica de la meditación nos ayuda a oxigenar la mente y terminar con todo el desperdicio de los pensamientos innecesarios y negativos, que son los verdaderos ladrones de nuestra paz y felicidad interior.

Meditación: el poder del pensamiento concentrado

La práctica regular de la meditación nos ayuda al fortalecimiento de las facultades sutiles de la conciencia: la mente y el intelecto.  Hay tres pasos básicos que seguimos cada vez que nos sentamos para meditar:

1) Separarse: Consiste en ir alejando nuestros pensamientos del mundo exterior para concentrarlos en el aquí y ahora. A la vez nos vamos haciendo introvertidos, como una tortuga que repliega sus órganos en el interior de su  caparazón.  Los sentidos físicos se van calmando y los pensamientos se van ralentizando. El ojo interior del intelecto comienza a separarse de la pantalla de la mente y a desarrollar la actitud mental del observador imparcial.

2) Observar: Al tomar distancia sobre la mente vamos recuperando el control sobre la misma. Aprendemos a observar los pensamientos, la creación de la mente, con una actitud ecuánime e imparcial. Nos juzgamos ni analizamos lo que estamos observando y que va cruzando por esa pantalla, simplemente observamos y vamos dejando pasar los pensamientos, como si fueran nubes que van cruzando por el cielo. Con esta práctica iremos recuperando las sensaciones de control y dominio sobre la mente.

3) Dirigir: A medida que los pensamientos se hacen más pausados y calmados, poco a poco vamos dando un nuevo rumbo a la dirección de los pensamientos. Como un capital que lleva el timón de su embarcación a buen puerto, nuestro intelecto va dirigiendo con firmeza y sabiduría a la mente en la dirección más beneficiosa. Suavemente le vamos dando mensajes positivos a nuestra mente, en forma de pensamientos elevados, tales como: “eres un ser de paz”, “eres estable, calmada y poderosa”. Y procuramos mantener la concentración en estos pensamientos el mayor tiempo posible. Con está practica la mente va cogiendo de nuevo el habito de crear pensamientos que nos conectan con el ser espiritual, el alma y con nuestra naturaleza original de paz, amor y sabiduría.