18 de julio de 2013

ANATOMIA DE LA CONCIENCIA

Aunque la práctica de la meditación resulta fundamental para el desarrollo espiritual, lo que falta a menudo es una comprensión clara del yo. Únicamente cuando se hace realidad por completo la verdad sobre el yo (autorrealización) pueden eliminarse todas las falsas identidades y se puede empezar realmente el viaje espiritual. En este artículo presentamos un recordatorio de la verdadera identidad del yo y las facultades de la conciencia, que nos permiten crear, discernir y decidir cómo viviremos y alcanzaremos la plenitud humana.

El alma es como una semilla, y contiene toda la información necesaria para su expresión cuando se planta en un cuerpo. Del mismo modo que la semilla adopta la forma de una planta concreta cuando se siembra en la tierra y se mantiene con agua, sol y tierra fértil, un ser humano adquiere vida con la entrada de un alma humana en un embrión. Ese momento de la entrada se conoce como quickening y viene señalado por el primer movimiento del feto.

Un alma tomará un cuerpo dependiendo de su acción (karma) y sus sanskaras. Los sanskaras (vocablo proveniente del hindi) adoptan la forma de tendencias, hábitos o características conductuales que están latentes. Posteriormente se describen los sanskaras de forma más detallada.


La ubicación del alma

El lugar donde habita el alma se encuentra en el centro de la frente. ¿Cuál es la prueba de ello? Hay muchas señales que utilizamos y acciones que llevamos a cabo a través de las cuales se demuestra que éste es el lugar del alma. Por ejemplo, las mujeres hindúes llevan un punto (bindi) o tilak en ese lugar. En los templos hindúes se acostumbra a poner un tilak o pasta de sándalo sobre la frente de los devotos y del sacerdote hindú. Asimismo, en la religión judía, los rabinos colocan un libro en miniatura de la Tora en una caja diminuta y se lo atan a la frente durante sus ceremonias matinales. Los cristianos echan agua bendita sobre la frente durante la ceremonia del bautizo y al entrar en una iglesia católica. En algunas fiestas religiosas también se esparcen cenizas sobre la frente.

Hay pruebas fisiológicas de que el punto de contacto entre la energía de la mente y el sistema nervioso se halla en el hipotálamo, una glándula situada en el cerebro ligeramente por detrás del centro de la frente.

El alma no ocupa ningún espacio en el cuerpo físico, ya que no es algo físico, pero sí que estimula el cuerpo y lo dirige a través del cerebro y el sistema nervioso. El alma recibe también señales del cuerpo; es una relación de simbiosis. La energía de la comunicación entre los dos es el poder del pensamiento, que es análogo a la energía que desprende la electricidad. Esta energía se ve aumentada de forma consciente por la meditación.


Descripción y facultades

El alma es invisible a los ojos físicos porque no es material. A través de nuestros ojos físicos sólo podemos ver objetos materiales. Tenemos otro ojo, llamado a veces el ojo interior, el tercer ojo o la visión divina, a través del cual el alma incorpórea puede percibirse como un punto infinitesimal de energía luminosa. Se trata del alma, la fuerza animadora consciente. Se trata del yo consciente.

El primer paso de la meditación Raja Yoga es considerarse como un alma, un minúsculo punto de luz consciente de sí mismo. Al utilizar esa sutil facultad suya que se llama mente, el alma pensará: «Soy consciente de mi yo y de mi existencia. Soy consciente de lo que pienso y siento, pero no soy mi cuerpo.» La cualidad predominante y esencial de un alma es la paz. Aquí es donde radica la gran importancia de la expresión Om Shanti, que significa ‘Soy un alma en paz’. Esta afirmación es un recordatorio constante de que el yo debe tomarse como algo lleno de paz. Otras cualidades inherentes de un alma son el amor, el poder, la pureza, la felicidad y la dicha.

Este punto pacífico y sereno de energía luminosa consciente de sí misma (tú) posee tres facultades que son los órganos sutiles a través de los cuales es posible expresar la conciencia. Dichos órganos son los siguientes:


La mente, el intelecto y los sanskaras (impresiones o rasgos de personalidad)

Estas facultades actúan en conjunción unas con otras siguiendo un orden cíclico.

El alma encarnada, que se expresa a través del cuerpo, es un ser humano vivo. Un alma se expresa de forma consciente y de forma subconsciente. El alma es consciente del mundo material externo por medio de los sentidos físicos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

Cuando el alma lleva a cabo acciones (karma) a través del instrumento que es el cuerpo físico, experimenta las consecuencias de dichas acciones por medio del cuerpo físico. Algunas consecuencias tienen lugar de forma inmediata; otras, más adelante. Cada una de las acciones que lleva a cabo el alma deja una huella en ésta. Dicha huella recibe el nombre de sanskara. El sanskara se manifiesta en forma de compulsión interna o de pensamiento que sale a la luz. Los pensamientos, por lo general, suelen expresarse en forma de acción, lo cual refuerza el sanskara o la huella que se origina.

Tabla 1. Características comparadas del alma y del cuerpo

El alma                                                          El cuerpo                             
Ser                                                   Objeto o cosa
Luz                                                    Opaco
Inmortal                                             Mortal
Consciente de sí misma                        Sin conciencia de sí mismo
Eterna                                               Temporal
No nata                                              Nacido de un hombre y una mujer
Indestructible                                      Perecedero
No inflamable                                     Inflamable
Invisible                                             Visible
Ingrávida                                            Peso oscilante
Influye en el cuerpo                             Influye en el alma
Infinitesimal                                        De tamaño limitado
No limitada por el tiempo o el espacio      Limitado por el tiempo o el espacio
Incorpórea                                          Corpóreo
Sin principio ni fin                                 Comienza y acaba en el tiempo
Sensible                                             No sensible
Responsable                                       No responsable
El alma estimula el cuerpo                      El cuerpo es el vehículo del alma
El alma es la ocupante del cuerpo           El cuerpo es ocupado por el alma
El alma es yo                                      El cuerpo es mío

La tabla 1 compara y contrasta el alma y el cuerpo. El objetivo de ello radica en animarte a observar las diferencias y lograr una comprensión de tu identidad como alma alojada en un cuerpo. Es normal que pensemos en el yo como un cuerpo, pero es natural que pensemos en el yo como un alma. Este aspecto queda ejemplificado en la tabla 2.

Tanto el alma como el cuerpo son mutables y, en consecuencia, están influidos por la acción y las experiencias. Asimismo, el alma y el cuerpo están afectados por el tiempo, que hace que ambos se deterioren.

Tabla 2. El cuerpo más el alma equivalen a un ser humano vivo

                                                        Alma                              Ser humano

                                      El cuerpo posee órganos sensoriales
                                      destinados a la percepción material:
                                      la vista, el oído, el olfato, el gusto y
el tacto.

                                     
                                      El alma posee órganos de la conciencia
                                      destinados a la percepción de ideas,
                                      recuerdos, sentimientos, moralidad,
tendencias y valores.


                               Intelecto                   Mente                        Sanskaras


Los procesos cíclicos en la conciencia

El diagrama de la página siguiente muestra el funcionamiento cíclico de la conciencia. Consta de un ciclo interno y de un ciclo que vincula el mundo material interno con el externo. Las flechas indican el flujo de la energía del alma en su movimiento instantáneo de una facultad a otra dentro del ciclo interior, su traducción en la práctica a través del cuerpo y su vuelta al ciclo interior en forma de huella o sanskara.

Aunque se trata de un ciclo que no tiene fin y que no se puede parar, con vistas a nuestro análisis podemos tener en cuenta los siguientes puntos:

Los procesos cíclicos en el alma

Los recuerdos, las huellas, los instintos y los hábitos quedan grabados en el banco de la memoria subconsciente.

Pensamientos, emociones, deseos

  1. El pensamiento surge en la mente.
  2. Ese pensamiento puede llegar a convertirse en una acción.
  3. Antes de convertirse en una acción, el pensamiento pasa por delante del intelecto, la conciencia o la conciencia moral.
  4. Entonces se juzga, y se acepta o no se acepta (aunque un intelecto débil no puede evitar que ese pensamiento vuelva a presentarse).
  5. Si se acepta, acaba expresándose en forma de acto (un pensamiento, una palabra o una acción continuos).
  6. Si no se acepta, simplemente desaparece o se detiene.
  7. Una vez llevado a cabo, el acto tiene varios efectos:
• tiene una consecuencia y provoca repercusiones;
• constituye un sanskara;
• provocará un nuevo pensamiento de carácter similar;
• provocará una respuesta del mundo exterior;
• moldeará una huella sobre el alma.
  1. El impacto y el recuerdo de los pensamientos, las palabras y las acciones están almacenados en lo más profundo de las huellas de la memoria.
  2. El impacto de las acciones y las experiencias puede manifestarse en forma de sueños.
  3. Surge un nuevo pensamiento en la mente y el ciclo se reanuda.

Puede producirse un pensamiento en la mente debido a:

  1. la percepción sensorial –algo que ves, oyes, hueles, pruebas o tocas;
  2. una asociación;
  3. un recuerdo;
  4. un estímulo del intelecto o la conciencia;
  5. una orden, una instrucción, una información escritas u orales, etcétera;
  6. un sanskara.

Éste es el proceso básico que se da en el más complejo y extraordinario de los fenómenos, lo que llamamos el alma o conciencia humana. Esta comprensión arroja luz sobre otros aspectos más sutiles y profundos de la espiritualidad y el desarrollo de los valores.



                                           mente consciente
                                              
                                               pensamientos
                                               emociones
                                               sentimientos
                                               sensaciones

         mente subconsciente             alma               intelecto

               personalidad                                           entendimiento
               hábitos                                                  recuerdos
               impresiones                                            decisiones

                                                          mi cuerpo     
                                           órganos sensoriales     


La mente y los sanskaras

El alma funciona a través de tres facultades sutiles. Una de ellas es la mente. La mente se define como el poder o la capacidad de crear pensamientos. Pensar es un acto del alma. Adquiere la forma de deseos, emociones, palabras no pronunciadas, visualización en la «pantalla» de la mente, etc. La mente se alimenta de estímulos que provienen del mundo exterior a través de los órganos sensoriales, que son la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Los estímulos llegan también a la mente desde el subconsciente, y también se denominan sanskaras (recuerdos, instintos y hábitos, además de huellas en el alma de acciones pasadas).

La mente del alma está constantemente activa, y crea pensamientos. La naturaleza del alma es pensar. Hay cuatro tipos de pensamientos:

* Positivos     * Negativos   * Inútiles       * Normales / neutrales

La meditación es un proceso disciplinado diseñado para inspirar a la mente a que produzca pensamientos positivos. Los pensamientos que hacen referencia a las tareas cotidianas como, por ejemplo, «Hoy tengo que comprar azúcar», son neutrales y no requieren una evaluación moral. Estos pensamientos normales entran en las categorías de negativos o de inútiles cuando –siguiendo este mismo ejemplo– no hay azúcar ni tiempo ni dinero, lo cual provoca ansiedad u otras emociones perturbadoras.

La tabla 3 establece distinciones entre pensamientos positivos, negativos e infructuosos (es decir, pensamientos que no son exactamente negativos, pero que podrían conducir fácilmente a la negatividad si no se controlan).

Todos los pensamientos adoptan una forma de energía mental que puede llevar a la acción por medio del cuerpo. Un pensamiento poderoso tiene más energía y más posibilidades de impulsar a la acción que un pensamiento débil, que tiene menos energía y puede quedarse en un mero pensamiento. Si los pensamientos positivos son débiles, no tendrán suficiente energía para transformarse en acciones positivas. Un pensamiento positivo débil puede degenerar en un pensamiento negativo débil o incluso en un pensamiento negativo fuerte. Si la energía de los pensamientos negativos es fuerte, éstos se transformarán en acciones negativas; si la energía de los pensamientos infructuosos es fuerte, éstos también se convertirán en acciones. Cuanto más se repite internamente un pensamiento, con fe y convicción, mayor energía se consigue y más posibilidades hay de que se convierta en acción.

Tabla 3. Categorías de pensamiento

Pensamientos positivos

Soy un alma pura, pacífica y afectuosa.

Las cosas no pasan porque sí. Ocurren porque en ello hay una lección que debo aprender y con la que debo crecer y progresar.

Sé que no estoy solo. Tengo la ayuda del Divino. Hay mucha gente que cooperará conmigo. Puedo administrarme muy bien con lo que tengo.

Estoy seguro de que me quieren. Si continúo esforzándome, lograré finalmente desarrollar mis talentos y tendré muchas oportunidades.

Pensamientos negativos

Nadie es puro, por lo tanto, ¿de qué sirve lo que haga o no haga?

No debería pasar esto. No puedo soportarlo. Voy a hacer algo al respecto. Voy a castigar al culpable.

Estoy solo. Estoy indefenso. ¿Por qué él está mejor pagado que yo? Ha sido muy injusto conmigo, así que tengo que desquitarme.

Pensamientos infructuosos

No sé si soy un alma pura o no.

¿Por qué pasa esto? No está bien. ¿Cómo puede permitir Dios que pasen estas cosas? ¡No es justo!

No sé si podré seguir adelante. ¿Qué puedo hacer? Soy demasiado débil para protegerme a mí mismo. Nadie me va a ayudar. Estoy muy triste.

Me siento solo. No estoy seguro de que haya alguien que me quiera de verdad. Dudo de que pueda desarrollar cualquier talento. Puede que no logre tener una vida satisfactoria.


El intelecto

El buddhi o intelecto es la facultad del alma que juzga el pensamiento y determina su calidad, pureza ética, sinceridad, utilidad, conveniencia, precisión y corrección o incorrección. El intelecto también funciona como la conciencia. Determina si el pensamiento debería o no convertirse en acción. Si el pensamiento es positivo, el intelecto lo apoyará y lo animará a convertirse en acción. Si el pensamiento positivo viene acompañado de una sensación de duda, el intelecto tiene que evaluar y eliminar esa duda. No hay conflicto interno cuando las facultades de la mente y el intelecto son puras y fuertes y cooperan ayudándose mutuamente.

Si el intelecto es débil y la mente es impura o está fragmentada, la energía del alma generará entonces muchos pensamientos infructuosos y negativos, cuya entrada en acción no podrá frenar o evitar el intelecto. Surgirán muchos conflictos internos y finalmente acabará perdiendo el intelecto. Se llevarán a cabo acciones negativas o infructuosas que son contrarias a la conciencia, con lo cual se dará lugar a sanskaras negativos.

El intelecto es la facultad más importante que tiene la conciencia humana para provocar el cambio. Tu sentido de la identidad depende del poder y el refinamiento del intelecto, lo cual determina la capacidad y la calidad de los procesos intelectuales. Si el intelecto es puro, distinguirás de forma rápida y clara la verdad de la falsedad, y lo que es real de lo que es irreal. Si el intelecto está corrompido, entonces es probable que tomes decisiones incorrectas, deshonestas o ilógicas. Si el intelecto es impreciso, entonces llegarás a confundirte; justificarás la deshonestidad, aceptarás los juicios erróneos y serás incapaz de distinguir entre lo real y lo imaginario.


El presente texto es un extracto correspondiente a uno de los Módulos de Enseñanza de Valores de Brahma Kumaris que se ofrece a universidades y en universidades de todo el mundo. Ha sido elaborado y recopilado por Denise Lawrence, Sue Emery y Rose Kelly, junto con el equipo de Enseñanza de Valores.

27 de mayo de 2013

LA MEDITACIÓN Y LA MOTIVACIÓN


La meditación, en la forma de reflexión y  análisis, nos ayuda a crear y mantener nuestra motivación. Para crear novedad en nuestra vida y desarrollar  claridad en la percepción, ideales y objetivos. Debemos soltar  el apego a los viejos hábitos  y las viejas formas de pensar y de observar el mundo. Esto nos permitirá crear un espacio para algo nuevo e inspirador.

La motivación es una energía interior  positiva, una combinación de entusiasmo y la  percepción clara de las situaciones, lo cual nos permite realizar con éxito una tarea en concreto.  La motivación  nos mantiene firmes y determinados en nuestro camino, sin distraernos por los problemas, las trivialidades o la pereza.  ¿Qué conseguimos con la motivación? Nos mueve de una realidad a otra, de donde  estamos a donde quisiéramos estar en un futuro próximo. La motivación se mantiene cuando se está cumpliendo en nuestra vida un sentido de propósito, identidad y contribución.

Cuando queremos reactivar nuestra motivación, tenemos que examinar lo siguiente:

·         ¿Qué quiero?
·         ¿Cuáles son mis aspiraciones?
·         ¿Qué es lo que valoro?
·         ¿Qué necesito?
·         ¿Qué me gusta?
·         ¿Qué entiendo?
·         ¿Qué es lo que amo?


Cuando nos sentamos a reflexionar sobre las respuestas a estas preguntas esto se convierte en la base para la activación de nuevas ideas y tareas, o para reactivar aquellas que habíamos dejado olvidadas. A lo largo de la vida, de vez en cuando es necesario dar un paso atrás,  permanecer en silencio y redefinir, reevaluar, y experimentar  una y otra vez  sobre lo que sabemos o creemos saber.  Es un ejercicio simple que  si se hace con sinceridad estimula  y renueva nuestro pensamiento, con lo cual la motivación se activa de nuevo. 



Por tanto, para cambiar o ampliar nuestros modelos necesitamos:
·         Redefinir
·         Reexaminar
·         Reorientar
·         Reaprender

Entonces se genera novedad,  creatividad y  calidad.  La motivación exitosa depende de tener objetivos claros. ¿Cuánto creemos en nuestros objetivos? La fe en nuestro objetivo determina la calidad del esfuerzo y la voluntad para afrontar los desafíos. La motivación se irá renovando con éxito cuando nos demos cuenta  que siempre existe la posibilidad de ejercitar el poder de elegir.

Otra pregunta que nos ayuda a mantener la motivación es: "¿Qué es realmente lo más importante para mí? ¿El producto o el  proceso?  El proceso implica crecimiento, desarrollo y aprendizaje; así como cultivar la conciencia y los recursos del ser y los demás. Si estoy más orientado al producto hay la tendencia  a poner el énfasis en el resultado,  sin  dedicar suficiente atención a los procesos subyacentes necesarios para lograr  ese resultado. El método de la  solución rápida, la fórmula del "éxito en siete días"  no funciona muy bien, al menos a largo plazo. Si nos fijamos en la naturaleza, vemos que su belleza y su fuerza son el resultado de la combinación del  tiempo y el proceso. Por ejemplo, un roble gigante, las rosas en un jardín, el cambio de las estaciones,  no ocurren  de forma instantánea.  Siempre hay que dedicar un espacio y tiempo adecuado para que los procesos puedan funcionar bien.

Para que un proceso tome lugar con eficacia, tengo que priorizar, es decir,  hacer el mejor uso posible de mi tiempo, energía y recursos.
Para priorizar también necesito reconocer y rechazar las  excusas inteligentes (por ejemplo, "no hay tiempo") y crear un calendario que sea realista y funcional. Cuando priorizo mis valores más profundos, entonces el tipo de motivación que surgirá como resultado de ello será más claro. ¿Mi motivación es  materialista o espiritual? Los resultados de una y otra son muy diferentes.


La motivación materialista
 Se basa en la ambición, la competencia y el deseo de conseguir un estatus social o profesional. A menudo creemos que no podemos tener éxito sin ellos y por ello el pensar y actuar toman lugar sobre la base de estos valores.  A menudo, los resultados conllevan conflicto,  miedo, apego,  celos,  posesividad y la  excesiva identificación del ser con un  rol o una posición, lo cual nos hace sentir amenazados por alguien que sea más talentoso o elogiado. Así por ejemplo, cuando la motivación es materialista, siempre hay el miedo a la pérdida que a su vez crea malestar, estrés y preocupación.


La motivación espiritual
Se basa en el entusiasmo por una tarea, en lugar de la ambición ciega, así como la cooperación con la singularidad de los demás, en lugar de  competir con esas diferencias. Por último, el sentimiento de servir a través de cualquier talento, posición o rol que tengo. Servir a una necesidad en lugar de explotarla es un servicio de calidad.
Los resultados de la motivación espiritual son el respeto, la armonía personal,  el bienestar colectivo, un sentido de propósito y la sensación de una profunda satisfacción en nuestro interior.

Tener motivaciones espirituales como  el cooperar, el compartir, mantener la integridad y el respeto creará calidad en el objetivo, la tarea y la metodología utilizada. La meditación, en forma de reflexión, nos ayuda a reexaminar y redefinir nuestros objetivos, los procesos y las razones por las que estamos haciendo lo que hacemos.



1 de abril de 2013

TRANSFORMAR LA IRA EN CALMA



La ira es una de las emociones más dañinas en nuestras vidas y es importante profundizar en los factores que la originan.Una vez hemos tomado conciencia de la presencia de esta emoción el siguiente paso es buscar algún antídoto que nos ayude a transformarla en una energía de calma y serenidad. La ira es una emoción que creamos en nuestra mente como respuesta a como percibimos e interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor. 

Es una emoción dolorosa que nos causa sufrimiento y malestar cuando la experimentamos. Sin embargo muchas personas creen que en ocasiones es bueno enfadarse, e incluso piensan que es sano liberar la ira cuando estamos nuy tensos e irritados. Se ha comprobado que a nivel psicosomático esta emoción está conectada diretamente con la aparición de algunas enfermedades del corazón, presión alta, cáncer, úlceras, etc.


Factores detonantes de la ira

a) Expectativas y deseos no satisfechos

la ira puede ser una respuesta hacia alguien que no hace lo que queremos que haga, o bien cuando alguien hace lo no queremos que haga. Se dan a menudo situaciones en nuestras vidas donde las cosas no han sucedido de la forma que queríamos, esperamos o necesitábamos y eso abre la puerta a la ira y otras emociones tóxicas.

b) Vidas aceleradas

En la sociedad actual nuestro ritmo de vida se ha acelerado en gran medida debido a los continuos avances de la ciencia y la tecnología. El éxito se define a menudo por lo rápido que conseguimos las cosas. Tenemos poca paciencia cuando los resultados no suceden lo deprisa que esperábamos. Esto provoca a menudo la aparición de la irritación ante las esperas, colas, atascos de tráfico, lentitud de las personas u ordenadores, etc. Si alimentamos la irritación puede que está se transforme más adelante en frustración (no voy a llegar a la hora prevista, o no conseguiré terminar el trabajo dentro del plazo). Si no adoptamos alguna acción interna positiva para transformar la frustración está se intensificará y  luego aparecerá la ira, e incluso quizás la rabia,  que finalmente se convierte en  una especie de “fuego emocional” que acaba destruyendo la armonía y la paz,  tanto en uno mismo como en los demás. Si no se pone atención, estos patrones de emociones y conductas se  convertirán en un hábito, arraigándose profundamente en la conciencia del individuo, que acabará creyendo que esa ira forma parte de su personalidad.

c) Sentimiento de injusticia

la ira puede aparecer fácilmente cuando crees que, de acuerdo a tus intereses, principios o moral algo no es correcto. Esto demuestra tres puntos débiles en tú forma de pensar y reaccionar:
a)      No te das cuenta que tu ira solo está incrementando la negatividad ya existente.
b)      Estás haciendo lo mismo que el agresor, atacando a alguien.
c)      Te has convertido en una víctima de la situación y ahora te estás vengando. 

Detrás de tu ira se esconde a menudo alguien que está diciendo: "esta persona me está impidiendo ser feliz y debo castigarla por ello". La ira que sale de tí es como un grito de alguien que está pidiendo paz, amor y comprensión.


Algunos antídotos para la ira

a) Desarrollar aceptación: no podemos cambiar el pasado ni a otras personas. No podemos controlar el mundo. La aceptación nos permite pensar con calma y serenidad, ver las cosas desde otra perspectiva, tener más claridad, darnos cuenta de diversas opciones y  pensar en posibles soluciones.

b) Respetar las opiniones y puntos de vista de los demás aunque no estemos de acuerdo con ellos.

c)  Disminuir las expectativas: Si te identificas con algo en tu mente y eso se daña o no sucede como querías te afecta y te trastorna. Por tanto procura no apegarte a nada ni a nadie. No tengas ninguna expectativa.

d) Ser proactivo en lugar de reactivo y contribuir con ideas constructivas y creativas en vez de culpar, castigar o recriminar. 

 e) Práctica a diario de la meditación: te ayudará a tomar distancia de esas emociones negativas y a no identificarte con ellas. Aprenderás a estabilizarte en tu centro, donde encontrarás un manantial de paz y serenidad.



15 de marzo de 2013

SER MÁS COMPASIVO Y TOLERANTE

Un Camino hacia la felicidad



Nuestra sociedad actual, materialista, exigente e individualista, nos lleva en muchas ocasiones a perder de vista lo que ocurre a nuestro alrededor y sobre todo lo que les ocurre a los demás. Nos hemos vuelto un tanto insensibles al dolor y sufrimiento ajeno,  y nuestra actitud cada vez más egocéntrica no deja lugar a la compasión.  La tendencia es que cada cual se preocupe de si mismo y cada barco aguante su propia vela.

La compasión sería el sentimiento que nos permite  ponernos en el lugar de los demás desde el afecto y la comprensión. Confucio la define como: la preocupación respecto a alguien sintiéndose solidario”. En este caso sentir compasión no requiere sentir pena o lástima por el que está sufriendo.  Hay un deseo auténtico  de conectar con los demás  con la mente y el corazón y responder a sus necesidades, expresando solo amor.  La compasión por tanto seria la empatía en la acción.  Arthur Schopenhauer afirmo que todo amor genuino es compasión y todo amor que no sea compasión es egoísmo”.  

Somos compasivos cuando además de conectar con los demás y mostrar empatía por ellos, hacemos algo que reduce o elimina su dolor o sufrimiento.

Prácticas para cultivar la compasión:

1) Comprensión: El primer paso de una relación compasiva es la actitud de escuchar e intentar comprender al otro. La escucha debe ser realizada de forma empática, con el deseo genuino de comprender algo que es importante para ti o para un ser querido. Esta actitud de escucha activa puede cambiar totalmente los sentimientos y actitudes en la relación. Comprender a los demás es cuestión de escucharles abiertamente y pacientemente, sin preconceptos ni prejuicios.

2)  Aceptación: Es el reconocimiento de los hechos sin realizar ningún juicio de valor. Ni apruebas ni desapruebas, tan solo aceptas. Aceptación por los demás supone reconocer los hechos acerca de ellos despojados de nuestros juicios habituales.

3) Tolerancia: La verdadera tolerancia consiste en aceptar y respetar las diferencias. Significa soltar cualquier expectativa de que las personas tienen que ser como quiero que sean. Para ello es necesario darse cuenta que no necesitamos controlar a los demás y las circunstancias para arreglar las cosas y encontrar soluciones. Comprender que el tiempo,  la intención y otros factores juegan su parte en la vida. Cuando entendemos esto podemos ser verdaderamente tolerantes.

4) Perdón: surge cuando ha habido comprensión y aceptación. No significa aprobación, sino aceptar el pasado como pasado, reafirmar el respeto hacia si mismo en el presente y anticipar y preparar un futuro mejor.

5) Visión espiritual:  Es necesario comprender que todos los seres humanos tienen unas cualidades innatas positivas y que cada uno de nosotros tiene un papel eterno en su interior que debe ser expresado a su manera individual y única. Cuando desarrollamos esta visión de igualdad hacia todos, respetaremos, aceptaremos y apreciaremos la existencia de los demás. Cuando miramos al otro con compasión vemos que tiene una inteligencia innata para terminar con el sufrimiento, despertamos la parte luminosa que hay en el otro,  más allá del sufrimiento.

6)Auto-respeto: La compasión comienza por uno mismo. Uno tiene que darse cuenta de las razones del propio sufrimiento, conocerse y ser mas auto-consciente de los deseos y creencias limitantes que nos condicionan. Si nos estamos criticando, culpando o engañando a nosotros mismo será difícil desarrollar la compasión por los demás. Cuando sentimos respeto  y compasión por nosotros mismos es fácil sentirla hacia los demás, comprender su dolor y ofrecerles ayuda. La compasión tiene un importante componente de autoestima, auto-aceptación y amor por la vida.

“Si quieres que los demás sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión”-.   Dalai Lama