30 de enero de 2017

8 claves para tener éxito en la vida, por Ramón Ribalta

24 de enero de 2017

EL MENSAJE DEL ESTRÉS, EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO



La naturaleza es nuestra amiga y quiere servirnos. La observación atenta nos revela que en la naturaleza y sus sistemas hay una inteligencia oculta que busca proteger y preservar la vida. Si me hago un corte en el dedo de inmediato se pone en marcha un mecanismo interno en mi cuerpo para curarlo. Es la naturaleza la que cura e intenta restablecer el equilibrio. Es debido a esta compleja sabiduría de los sistemas naturales y bioquímicos de la naturaleza que estamos vivos.



¿Por qué la naturaleza crea el dolor en nuestro mundo?



El dolor tiene como finalidad protegernos y enviarnos un mensaje, una advertencia ante un peligro potencial. Por ejemplo, si estoy sentado en una postura incorrecta puede que el dolor surja para avisarme que tengo que modificar mi postura. Una vez lo hago el dolor disminuye o desaparece.

Este principio lo podemos aplicar a todo tipo de dolor. EL dolor emocional provocado por ciertas emociones negativas o tóxicas me está avisando que mi posicionamiento mental, actitud o intención son incorrectos.



¿Cuál es el mensaje más importante? ¿Qué tenemos que cambiar?



En nuestra búsqueda por el bienestar y la felicidad hemos creado una cultura de apegos, posesividad y dependencias.  Sufrimos porque nos apegamos. Si la postura mental y emocional es de apego y posesividad nuestra vida estará llena de miedos e inseguridades. Si una persona quiere experimentar dolor emocional solo tiene que crear apego a algo que se esté yendo o terminando.



Por tanto si queremos liberarnos del sufrimiento tenemos que cambiar la postura mental y recordarnos a menudo que somos un invitado en este mundo. Estamos temporalmente en este cuerpo, representando un papel. El ser, la conciencia, es un viajero en el tiempo y el espacio. Nada de este mundo nos pertenece. Somos depositarios temporales de todo.



¿Por que nos apegamos?



En nuestras vidas se nos educa y prepara en conseguir cosas; educación, trabajo, familia, posesiones, posición y status social, etc., con el incentivo de que cuando las consigamos seremos felices y tendremos seguridad. Sin embargo, si cuando consigo esos logros mi posicionamiento mental es de apego e identificación con ellos, entonces  sentiré más miedo e inseguridad.



 Tampoco se nos informa que algún día esas cosas, personas, posición, status  terminarán, cambiarán o se irán de nuestras vidas. Creamos una tela de araña de apegos debido a una serie de creencias erróneas que se nos transmiten. El apego suele basarse en cuatro creencias que desde mi punto de vista son falsas:



1)   Que el objeto, persona, o posición te va a hacer feliz.

2)   Que te dará seguridad completa

3)   Qué es algo permanente

4)   Que dará sentido a tu vida



Cuando tenemos un vinculo con la vida basado en estas creencias no estaremos preparados para la pérdida y por tanto no aceptaremos el desprendimiento.



Aprender la lección antes que surja el sufrimiento lo llamamos sabiduría. Saber reconocer sus señales e ir al espacio mental de verdadera seguridad, con el cambio de conciencia y actitud, seria lo más sabio.



Podemos concluir que el dolor en el cuerpo es inevitable. Es una información que el cuerpo nos envía. Pero si ese dolor se convierte en un malestar emocional y una sensibilidad extrema es que me he identificado excesivamente con el mismo. Si por ejemplo estoy muy apegado a mi rol profesional y alguien lo critica o ataca puede que me haga sufrir. Si estoy muy apegado a mi padre o madre puede que sus comentarios me hagan cambiar de humor fácilmente.



Para no vernos tal afectados por los pares de opuestos de la vida: alabanza/difamación, felicidad/sufrimiento, victoria/derrota, deberíamos practicar la ecuanimidad y  experimentar con el estado mental y emocional de ser un observador desapegado o imparcial.



La búsqueda de la felicidad



Todo lo que hacemos en nuestras vidas tiene como objetivo evitar el dolor y el sufrimiento y experimentar bienestar y felicidad. Martin Seligman, padre de la nueva corriente de la psicología positiva, afirma que sus investigaciones acerca de las personas que son más felices, que ha observado una conexión muy significativa entre las buenas acciones y el bienestar psicológico. Concluye que la gente más feliz es aquella que ha descubierto sus fortalezas internas (por ej. Perseverancia, empatía, determinación) y virtudes (honestidad, paciencia, aceptación) y que las utilizan para un bien o propósito superior. ciencia, es un viajero en el tiea en conseguir cosas, educacieprentando un papel. El ser, la conciencia, es un viajero en el tie




24 de noviembre de 2016

SILENCIO INTERIOR: EL CAMINO HACIA LA CONCIENCIA PLENA


La conciencia es una facultad que poseemos los seres humanos y que nos diferencia de otros especies del reino animal o vegetal. Es una capacidad más sutil que los pensamientos y sentimientos, y debido a ello puede que no sea percibida por uno mismo ni tampoco por los demás.

En este momento quizás estamos ocupados en diferentes acciones, Ej., leyendo, escuchando música, etc. Sin embargo, también estamos conscientes de la ciudad o país en el cual residimos. No es un pensamiento consciente, sin embargo la conciencia de nuestra orientación con respecto al lugar está ahí. De igual manera tenemos una conciencia basada en el tiempo. Sabemos si es de mañana, tarde o noche. También tenemos conciencia de dónde hemos venido y a dónde vamos, (Ej., vengo de casa y voy a cierta tienda). La mayor parte del tiempo, no estamos prestando atención a estos factores y la conciencia es meramente subconsciente.  Ocasionalmente, estamos conscientes del lugar, tiempo y sensaciones. Por otro lado, estas conciencias pueden estar basadas en una información correcta o incorrecta. Una persona que ha tenido una conciencia anormal o incorrecta del tiempo y el lugar, pudiera ser que necesitara tratamiento psiquiátrico. Cuando no hay conciencia de nada, inclusive de las sensaciones de dolor más profundas en el cuerpo, se consideraría que la persona en cuestión está  inconsciente o muerta.
Hay  otro tipo de conciencia, en la cual estamos particularmente interesados, y es la conciencia de quienes somos, nuestra identidad. De ahí que cuando  nos observamos a nosotros mismos, notaremos que también llevamos una cierta descripción de nuestra personalidad en nuestra conciencia.  
Conciencia es también una imagen acerca de nosotros mismos en nuestra mente subconsciente. La imagen interna puede cambiar según el entorno y las circunstancias varias veces en el lapso de unas horas. Es una función sutil, así que la mayor parte del tiempo puede que no estemos conscientes de cuál es  la imagen o creencia que está activa. En muchas ocasiones puede estar basada en la apariencia del cuerpo físico (forma, tamaño o vestido), mientras que en otros momentos puede estar basada en nuestro trabajo, relaciones, estatus o rol.
Sea que alguien conscientemente se haya hecho alguna vez la pregunta de ‘¿quién soy?’,  todos llevamos internamente nuestra propia respuesta a esa pregunta. No es una respuesta intelectual, debido a que la mayoría de nosotros puede que nunca intelectualicemos este tema. Inclusive si los intelectuales y filósofos fuesen a reflexionar en la pregunta ‘¿quién soy?’, su respuesta inteligente puede ser una cosa y la conciencia real que practiquen algo completamente diferente.
 ¿CUÁL ES MI VERDADERA IDENTIDAD?
Ahora es una buena oportunidad para observar la función de la conciencia en nosotros mismos. ¿En qué  conciencia estoy en este momento? ¿Qué imagen tengo de mi mismo? ¿Cómo me presentaría a mí mismo, o ¿cómo me describiría a mí mismo? ¿Qué pienso acerca de mi? ¿Quién soy?
¿Me veo a mí misma en términos de la apariencia física del  cuerpo, en cierta ropa, postura o en cierta profesión? ¿O está la conciencia basada en ciertas posesiones, tales como ser el propietario de un coche ultimo modelo o de una mansión cerca de la playa? ¿O está mi sentido de identidad basado en determinados roles como ‘madre’ o ‘esposa’ de tal y cual? Ser capaces de observar esta  función en nosotros mismos de manera imparcial es un tema crucial en nuestro viaje de despertar interior.
CULTIVAR EL SILENCIO INTERIOR
El silencio es un ámbito especialmente idóneo para  plantearnos estas preguntas y lograr experiencias que están íntimamente conectadas con la vida espiritual de la persona. Cuando uno está en silencio consigo mismo y logra acallar las voces de la mente, se asombra de la realidad y la naturaleza del ser, experimenta el misterio de todo lo que palpita en su corazón, y se formula preguntas como por ejemplo cual el sentido y el propósito de nuestra existencia.

No nos referimos sólo al silencio físico, sino al silencio interior. Cuando uno vive plenamente el silencio de la mente puede descubrir su verdadera identidad, con todas sus complejidades, grandezas y debilidades; con sus luces y sus sombras.



19 de septiembre de 2016

PENSAR, SENTIR, SER: EL VIAJE DE LA CABEZA AL CORAZÓN


Una de las posibilidades más increíbles que nos ofrece la vida humana es la capacidad de experimentar. Esta capacidad que todos poseemos puede ser expresada en diferentes formas. Podríamos de entrada diferenciar 4 niveles de experiencia:


-  Experiencia sensorial: la que tenemos a través del uso de los 5 sentidos físicos. Nos permite experimentar la realidad del mundo material.

-  Experiencia emocional: la que tenemos a través de las relaciones humanas y que se expresa de diferentes formas: búsqueda de la experiencia de intimidad, cercanía, afecto, pertenencia, reconocimiento, etc.

-  Experiencia intelectual: se expresa en la necesidad humana de conocer y descubrir los secretos y las leyes de la vida a través de las diferentes disciplinas del saber (filosofía, psicología, biología, física, etc.)

-   Experiencia espiritual: también se podría denominar la experiencia mística o devocional.  Se expresa a través de diferentes manifestaciones espirituales o religiosas. Es un tipo de experiencia más subjetiva y personal que se puede alcanzar a través de estados expandidos de conciencia.


El campo de experimentación de todas estas diferentes formas de experiencia es la mente humana. Según el tipo de conciencia que mantenemos en  nuestra mente ello nos llevará a un  tipo u otro de experiencia.


Equilibrio entre la razón y el corazón


Un equilibrio fundamental de un ser humano plenamente integrado seria el equilibrio entre la razón y corazón,   el pensamiento y el sentimiento,  el ser y el hacer. El exceso de pensamiento analítico y racional bloquea la experiencia espiritual, sin embargo también es necesario para llegar a ella.  Nuestra sociedad se ha vuelto adicta al pensamiento científico y racionalista y ha dejado en el olvido la experiencia espiritual, mística e intuitiva.


En la mente se producen dos actividades, pensar y sentir. Por ejemplo, cuando recordamos a alguien por quien tenemos un amor especial, primero pensamos en esa persona, es decir, traemos su imagen a nuestra mente, luego empezamos a pensar en cosas que nos dijo, en como es, que cualidades tiene,  y en definitiva, en cosas positivas que nos aporta la relación con esa persona. A partir de ese recuerdo se generar los sentimientos de amor, respeto, cariño, apreciación, gratitud, etc. que tenemos hacia ella. También es posible que otras personas traigan recuerdos negativos a nuestra mente, y eso nos acabe provocando emociones negativas.


El aprendizaje reflexivo

La práctica del aprendizaje reflexivo nos permite alcanzar los niveles más profundos de experiencia, y tiene cuatro etapas:


a)Información: Requiere de las capacidad de escuchar, tener curiosidad e interés en aprender. Es necesario tener una mente abierta. Estar atentos. Necesitamos escuchar nuevas ideas porque de esta forma podemos desarrollar nuevas perspectivas.


b) Conocimiento: para adquirir conocimiento y una comprensión profunda tenemos que reflexionar. Seleccionamos algunas de estas ideas que recibimos en la primera etapa  y profundizamos es su significado. Sin entendimiento no habrá motivación para ponerlo en la práctica.


c) Sabiduría: Vamos aplicando las enseñanzas adquiridas en nuestra vida.  Adoptamos un compromiso en utilizar ese conocimiento en la acción. Aprendemos a utilizarlo cuando surgen los retos, dificultades y problemas. La persona sabia sabe  transformar el conocimiento en acción.  Sabe utilizar las virtudes y los valores para resolver cualquier conflicto. Hay coherencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.


d) Verdad: ¿qué es la verdad? La verdad es Ser. Nos convertimos en eso. La verdad por ejemplo es vivir plenamente conscientes de que somos seres de paz,  amorosos, creativos, compasivos. La información se ha integrado a nivel del sentimiento y se expresa en la conciencia de forma natural. Hay algo estable que hemos descubierto en nuestro interior, más allá de los cambios y las influencias de las situaciones externas. Hemos conectado con una parte de nuestro Ser que es permanente y que nos proporciona una experiencia estable y duradera de bienestar, paz y compasión.


10 de julio de 2016

EL PODER DE LA PACIENCIA


La paciencia es un arma poderosa para conseguir aquellos objetivos a largo plazo que nos propongamos en la vida.  Merriam Webster define la paciencia como mantener la constancia a pesar de la oposición, dificultad, o adversidad. Una persona que es paciente percibirá las adversidades y los obstáculos como un reto y estímulo para seguir perseverando en alcanzar su propósito. La paciencia no es una sumisión pasiva sino una postura activa ante los retos de la vida.

La naturaleza nos da ejemplos muy sabios de cómo todo tiene su proceso y necesita de su tiempo para dar sus frutos. Así por ejemplo, el bambú japonés nos enseña una lección importante.  Esta planta no sale a la superficie hasta transcurridos siete años después de plantarla. Una vez transcurrido ese periodo el bambú crece más de treinta metros en tan solo seis semanas. Durante los primeros siete años el bambú se dedica a fortalecer y desarrollar sus raíces, lo cual luego le permitirá crecer tan alto y deprisa en tan solo seis semanas. Si fuésemos un jardinero inexperto podría suceder que al no ver crecer el bambú durante esos siete años lo dejaramos de regar y cuidar. Entonces el bambú acabaría muriendo debido en parte a nuestra impaciencia e ignorancia.

Este ejemplo refleja lo que muchas veces nos pasa en la vida. Si nuestras metas son ambiciosas requieren de tiempo, perseverancia y dedicación. Sin embargo vivimos en una época de la inmediatez y de la cultura del logro fácil, rápido y sin esfuerzo. Esto provoca que la virtud de la paciencia no se fácil de vender y por tanto no tenga muy buena prensa. Nuestra sociedad busca resultados inmediatos y gratificación instantanea. Si los resultados son rápidos el producto se vende bien. Lo lento y constante tiene menos mercado. Si algo lleva tiempo conseguirlo es muy probable que no tenga ningún espacio publicitario. Sin embargo algunos cambios positivos e importantes requieren de una transformación de hábitos y sistema de creencias, lo cual requiere de tiempo y constancia.

Mantener claro el propósito y sentido de dirección

La formula del éxito seria combinar la paciencia junto la perseverancia , la fe y la determinación en lograr nuestra meta, ya sea en el ámbito personal, profesional o familiar. Para ello una serie de aspectos a tener en cuenta y que nos pueden ayudar a cultivar la paciencia serian:

- Hacer pocas cosas y bien ejecutadas, con eficacia y efectividad. Pequeñas acciones pueden crear diferencias significativas.

- Organización alineada: alinea tu propósito, valores, visión y acciones.

- Constancia y persistencia en tus hábitos: crea tus rutinas diarias y fija tus prioridades.

-  Libérate de todo aquello que sea una carga y no esté alineado con tu visión; ya bien se trate de relaciones, compromisos o actividades que sean improductivas y/o innecesarias. Simplifica tu vida.

- Mantente en la ruta y persiste en tu plan: perseverancia, constancia, paciencia y enfoque claro son la clave del éxito.