3 de octubre de 2012

CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD


                                                                                                         
El problema real para el paradigma científico actual es la conciencia                                                            
 Mr. Peter Rusell, Londres.

            -La  ciencia ha considerado el espacio profundo, el tiempo profundo y la estructura profunda. Ha alcanzado los limites en todas las direcciones y ha llegado a la conclusión de que no hay sitio para Dios, ni ninguna necesidad de Dios.

 La espiritualidad, por el contrario, defiende el punto de vista opuesto.
            -El verdadero problema para el paradigma científico actual es la conciencia. Nada en el modelo científico contemporáneo predice que los sistemas vivos llegarán a ser conscientes. Y el paradigma científico actual no tiene otro modo de explicar como surge la conciencia en el universo. Sin embargo, de lo que estamos completamente seguros es de que hay conciencia. Es algo que ninguno de nosotros puede negar en nuestras vidas. Somos seres que experimentan.

            -Al hablar de conciencia, no quiero decir una forma particular de conciencia, sino el hecho de que tenemos experiencia. No sois robots biológicos, al menos asumo que no lo sois, esto es algo que todos tenemos asumido. Sé que estoy teniendo una experiencia interna subjetiva y tengo todas las razones para creer que todos vosotros la tenéis también. Este hecho nos da una certeza al cien por cien de que la conciencia existe.

            -Esta anomalía ha llevado a lo que algunos filósofos hoy están llamando la cuestión clave: ¿Cómo algo tan inconsciente como la materia hace surgir algo tan inmaterial como la conciencia? Estas dos cosas no podrían ser más diametralmente opuestas.

            -Hasta la última mitad de este siglo, cuando varias cosas se han unido para forzar a la ciencia a tomar conciencia seriamente, a la conciencia la habían dejado de lado. Creo que ahora estamos en la segunda fase del cambio de paradigma. La primera fase es cuando ignoras las anomalías, y eso es lo que hemos hecho, hemos ignorado la conciencia. Estamos ahora en la segunda fase, en la cual intentamos explicar refiriéndonos al viejo modelo. Como resultado, hay varias escuelas diferentes de pensamiento en este momento donde los científicos de todas las disciplinas se están uniendo para intentar explicar la conciencia. Algunos piensan que tiene que ver con el fenómeno cuántico, otras consideran la teoría de la información, la teoría de la informática, la teoría del caos o la complejidad de las redes neuronales.

EL NUEVO PARADIGMA

            Lo que estos enfoques tienen en común es que ninguno de ellos han llegado muy lejos. La ciencia no está llegando a ninguna parte intentando comprender o explicar la conciencia. Creo que el motivo es que todavía estamos estancados en un paradigma que en definitiva se ha ido a pique. Y es el paradigma de que la realidad material que observamos es la realidad fundamental. Creo que el nuevo paradigma que emergerá no está aquí todavía. Pero no que nos estamos acercando hacia un punto de vista muy diferente, uno que dice que no son el espacio, el tiempo, la materia y la energía la realidad fundamental; en su lugar es la conciencia la que pasa a ser la realidad primera.

 LUZ Y EL UNIVERSO

            El tema por el que estoy fascinado en particular es el de la luz. La idea de que Dios es luz es característica de las tradiciones espirituales. En la física también, todo de alguna manera desciende a la luz al final. Las interacciones a nivel subatómico son un intercambio de fotones, que son un intercambio de partículas de luz. Mirándolo de forma totalmente realista, la luz es fundamental tanto en las tradiciones espirituales como en la física.

            ¿Qué ocurre cuando miramos al Universo desde el punto de vista de la luz? Einstein demostró que la velocidad de la luz parece ser una constante universal. Aunque te muevas rápido, la velocidad de la luz es siempre exactamente la misma velocidad relativa a tí, 186.000 millas por segundo. Incluso si te estás moviendo a 185.000 millas por segundo, la luz te pasa a 186.000 millas por segundo. Einstein también demostraba que mientras más rápido vayas, más lento va el tiempo y la distancia se hace más corta. Si tuvieras que viajar alguna vez a la velocidad de la luz, el tiempo se pararía y la distancia se reducirá a cero. Por tanto, desde el punto de vista de la luz, la luz vive en un universo en el que no hay tiempo, no hay distancia y no hay masa. Desde nuestra percepción vinculada a la masa, cuando observamos el universo, cuando el espacio y el tiempo en alguna proporción, creamos 186.000 millas de espacio por cada segundo de tiempo. Es una ley de manifestación consciente que interpretamos como la velocidad de la luz. No es velocidad, es la proporción entre el tiempo y el espacio en el universo.
            -Cómo la luz “ve” el universo es como lo ve el místico. Las personas en estados de meditación muy profunda describen su experiencia como una en la cual no hay tiempo y no hay sensación de espacio. Y esto no es sólo de interés académico. Creo que la razón por la que hace falta que tenga lugar este cambio es porque el viejo paradigma materialista está arruinando el mundo de hoy.

            -Creo que es esta forma de conciencia la que nos está llevando a destruir nuestro entorno, destruir nuestro hábitat y también destruir la calidad de nuestras propias vidas. También creo que es realmente importante que comencemos a hacer este cambio en nosotros mismos. De nuevo, esto es lo que todas las enseñanzas espirituales han estado diciendo. El verdadero desafío es llevar a cabo la práctica espiritual de cada uno y finalmente llegar a darnos cuenta de que la conciencia es fundamental y que todo lo demás es una creación dentro de la conciencia.

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